Chocolate

Saturday, March 6, 2010 9:57 AM Posted by Louisianee
Hoy les comentaré sobre el poder de chocolate. Pese a mi nivel de agrado tan pobre que tengo hacia él, reconozco los beneficios que se pueden obtener de una barra de "delicioso" chocolate. Sea negro, blanco o con leche, el chocolate no solo abre puertas, sino ... bueno. Escribi un manual para sacarle provecho a este originario del cacao. Preste atención.

Manual del Chocolate
por Louisianee

- Diligencias:

Puede usarlo también con funcionari@s públic@s y secretarias, especialmente. Muéstrele el chocolate en cuestión, envuelto con aquel papel suave que pone la marca -que ha de ser buena- por todos lados. Muévalo de un lado a otro captando el interés de la mujer en cuestión y lance la frase: "¿Me puedes hacer un favorcito, linda?". Ella por supuesto viendo el chocolate, dirá que si con una gran sonrisa y pronto usted estará hablando con el gerente o el presidente de alguna entidad financiera, política o... de lo que usted necesite.

¿Recuerda ese portero feo y malo que nunca dice buenos días, ni buenas tardes y siempre le mira mal? Dele un chocolatito y verá como hasta le sostiene la puerta del ascensor.

¿El plomero, el jardinero, el carpintero, el decorador, el abogado -inserte profesiones afines- está haciendo un trabajo para usted? Ofréscale un chocolate y una sonrisa; verá como su trabajo mejora 100%

¿Está estudiando y va mal en alguna materia? Regálele un chocolate a ese compañero as en la materia en la que usted el cero es. Luego pregúntele disimuladamente si no sería mucha molestia que le ayudara a comprender tal o cual cosa.

Nota: Cuando usted se hace la fama de regalador de chocolate, todas las secretarias lo adorarán y le tratarán de buena manera. No olvidarán un curriculum ni un papel importante. Se le abrirán todas las puertas del mundo.


- Amor:

¿Aún no ha podido decirle a esa chica bonita que no puede dejar de verla y/o de pensar en ella? Dele un chocolate. No diga nada, no sea exagerado, sólo dele un chocolatito sencillo, una barrita. Ella quedará prendada de usted.

Si es usted quien adora ser el admirador secreto. Déjele un chocolate en su sitio de trabajo, con una nota romántica. Verá que de curiosidad en curiosidad, el amor crece poquito a poquito. No importa si usted es feo como un garabato, las probabilidades de que le hagan caso superan el 70%

¿Quiere declarar su amor más profusamente? Regálele a su corazón de melón una caja de bombones en forma de corazón, y si su bolsillo lo permite, un ramo de flores también. Recuerde: Mientras más regalos le de a una mujer, más difícil se le hace decir que no.

Si el caso es que usted acaba de cometer algún caso de infidelidad. Haga lo mismo que en el párrafo anterior. Solo no gaste mucho dinero, lo más probable es que se lo tiren en su cara.


- Niños:

Despréndase del dolor de cabeza que ocasiona un niño fastidioso. Dele un chocolate. Déselo pequeño para que no se ponga hiperactivo, y si tiene más, escóndalos.

Si su hijo no le deja hacer nada porque quiere jugar, dígale para jugar al escondite poniéndole de premio un chocolate. Póngalo a que se esconda primero. Usted mientras tanto ocúpese de sus quehaceres mientras el pequeño sigue escondido. Sin embargo, de vez en cuando haga como que le busca, sin dejar de recordarle el premio. Cuando el niño se haya dormido, sáquelo del armario o el escondite donde se encuentre, acuéstelo en su cama, arrópelo y póngale el chocolate en su mesita de noche. Si esto no funciona, lo más probable es que el niño se aburra demasiado, se le olvide y se vaya a ver televisión.

- Olvidos y Errores:

Si se da el caso de que por torpeza, rabia o cualquier otra circunstancia rompió un florero, un adorno, un cuadro, o cosa afín de importancia para alguien... Llévele un chocolate a la persona en el momento de darle la noticia. Un chocolate muy grande.

¿Va llegando tarde por treinta minutos? Aproveche que ya va demorado y deténgase a comprarle a su cita un chocolate de disculpas.

Si un chico llamó a su hija y usted, por distraíd@, preguntó por el nombre de un muchacho -Juan, por ejemplo- y el que llamó le dijo con rabia: "No, el otro: Alfredo". Cómprele un chocolate a su hija para el momento en que se entere.

¿Se sentó sobre los anteojos de su madre, padre, herman@ o amig@? Cómprele un chocolate, uno grande y déselo con una sonrisa. No tendrá corazón para abofetearlo.



Sin mucho más que agregar, lo dejo a ustedes... De ahí pueden inspirarse aún más e inventar maravillas para hacer con el chocolate, aparte de deliciosos postres y sonrisas de oreja a oreja.

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